¿Por qué dos pacientes con el mismo tipo de cáncer responden de forma distinta a un tratamiento idéntico? Responder a esta cuestión se ha convertido en la obsesión de científicos y médicos en su batalla a contrarreloj por revertir las estadísticas de la mortalidad del cáncer en el camino hacia su erradicación.
El cáncer no es una enfermedad sino un conjunto de cientos
El reto ahora está en las llamadas 'terapias a la carta', que consisten en diseñar tratamientos individualizados para cada paciente oncológico. Para ello los científicos se sirven cada vez más de la genética molecular con la que buscan conocer cómo se desarrolla el cáncer en las células del organismo para encontrar en cada caso una vía para atajarlo.
Los investigadores piden cautela ante la magnitud de su misión ya que el cáncer, a diferencia del sida o de la malaria, "no es una enfermedad sino un conjunto de cientos de enfermedades que, además, se identifican a diferentes estadios", como señala Manuel Morente, director del banco de tumores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), la principal institución española en investigación sobre el cáncer.
Reducir la mortalidad
Las 'terapias a la carta' empiezan a ser ya una realidad clínica, sobre todo en algunos tumores, explica Hernán Cortés, jefe del servicio de Oncología del hospital 12 de Octubre. Este especialista achaca precisamente a los tratamientos individualizados y a las mejoras en los dispositivos de diagnóstico, el avance de los últimos años en la lucha contra el cáncer.
Ahora se puede convivir mucho más tiempo con un cáncer
"Hemos reducido un 25% la mortalidad del cáncer de mama y del colono-rectal y, además, se ha conseguido superar el derrotismo de pensar que una recaída o una metástasis suponen una muerte inminente. Ahora se puede convivir con un cáncer más tiempo", se congratula Cortés.
La revolución de los 'tratamientos a la carta' llegó de la mano del descubrimiento de la secuenciación del genoma. La investigación de los genes que interfieren en el crecimiento de las células tumorales ha propiciado el desarrollo de nuevos fármacos que, en combinación con las terapias clásicas (cirugía,radioterapia y quimioterapia), están resultando eficaces para ciertos pacientes.
Sin dañar las células sanas
En el CNIO hay grupos de investigadores centrados en lla búsqueda de alternativas terapéuticas que consigan inhibir el mecanismo de transmisión de señales las células cancerígenas y así detener el crecimiento tumoral y favorecer la muerte de las células malignas sin dañar las células sanas, como hace la tóxica quimioterapia.
Hace falta 10 años para aplicar un hallazgo científico
Pero, de nuevo, los científicos piden cautela, conscientes de que la población está especialmente sensibilizada con el cáncer -no en vano la Sociedad Española de Oncología Médica predice que en 20 años el cáncer afectará a uno de cada tres españoles - y paciencia, pues desde la publicación de un hallazgo científico como el de la semana pasada, que desubrió laproteína que usa la célula cancerígena para librarse de los efectos de la quimioterapia, puede tardar "hasta diez años" en aplicarse en la medicina clínica.
Pero los laboratorios y los médicos que ven pacientes a diario en las plantas de oncología lo tienen claro: el presente y el futuro de la lucha contra el cáncer pasa por encontrarle a cada cual su terapia.
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